Relaciones Extraordinarias

Relaciones Extraordinarias

Las relaciones son la base de la conducta humana. Crear vínculos sanos y aprender a manejar dificultades con la pareja, familia o entorno, mejora la calidad de vida.

Por el contrario, esta falta de conocimiento hace que la mayoría de las personas vivan en continuo estrés, ansiedad, depresión y en una lucha de poder. Cuando reina el poder, el amor muere.

Es cuando una parte da siempre esperando recibir. Cuando una hace esto y lo otro,  esperando respuesta de la otra parte, y además lo que espera tiene que ser cuando y como quiere sin ni siquiera expresarlo.

O sea, la otra parte tiene que adivinarlo.

Llegados a este punto la relación entra en las 5 R de la destrucción de la pareja.

Resistencia, resentimiento, rechazo, rencor y resignación

Nos creíamos que el amor del comienzo, el de la conquista iba a durar siempre igual, pero es que en tiempos de conquista todos mentimos. Todos queremos agradar y por ello consentimos incluso lo que no nos gusta.

Es con el paso del tiempo cuando vamos pillando la confianza “esa que dicen da asco” y lo único que pasa es que no se puede fingir eternamente y comenzamos a mostrarnos tal como somos.

Y el otro se queja de que hemos cambiado, y nosotros de que ha cambiado la otra parte, la realidad es que ninguno lo ha hecho, ahora se muestran tal como son.

Y es momento de comenzar a construir el amor de verdad, de construir la relación y un reino en común. Es momento de pensar en un “nosotros” y dejar el “tu” y el “yo” en segundo plano.

Es momento de asentar unas bases de convivencia, qué estamos y no estamos dispuestos a tolerar. Pero ojo, que no estás dispuesto en tolerar en ti mismo o en ti misma, porque es muy fácil no tolerar a la otra parte comportamientos que nosotros llevamos a cabo según estemos.

Si no tenemos esas bases claras y construidas desde el amor y desde el bien para la relación entramos en resistencia. Es cuando ya no me gusta su comportamiento, pero bueno me resisto a creer que vaya a durar.

Como veré que ese “nuevo comportamiento” sí que está durando, entraremos en resentimiento “pero porque hace esto sabiendo que me molesta muchísimo”

Y de ahí llegamos al rechazo “no le aguanto” “no le soporto” “que vería en el/ella”

y seguimos ascendiendo peligrosamente a la ruptura con el rencor. ” A ver quién grita más fuerte, o a ver quién hace los silencios más largos, o a ver quién jode más a quién”

Llegados a este punto donde más que amor es poder, pueden pasar solo dos cosas

Una es que la relación se rompa por completo, y como no habremos aprendido cambiaremos de relación para encontrarnos de nuevo en la misma situación

Y dos que optemos por la quinta R. Resignación… y así se vive una historia de enfermedad emocional que nunca tiene buen fin.

La vida es para vivirla en plenitud no resignados a nada.

El amor no se muere, al amor se le mata con el comportamiento egoísta.

El mejor valor de una persona es sentir amor, pero para ello debe tener una norma muy buena y es “Sentirlo dándolo”

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